Es una auténtica gozada ver pescar a estas pequeñas avecillas. Primero se ciernen en el aire con un aleteo rápido en un punto fijo desde donde divisan sus presas y una vez que han seleccionado su bocado se lanzan en picado a una velocidad de vértigo, como auténticos bólidos.
Lo más asombroso es ver cómo en plena caída pueden cambiar su trayectoria siguiendo a los raudos pececillos con una precisión matemática, pues rara vez fallan en su propósito. Son estas pequeñas y fascinantes aves las que han dado nombre a esta ventanita a las entrañas de mis pensamientos e inquietudes que comparto aquí contigo.


Bienvenidos a mi blog personal. Es éste un humilde rinconcito donde se defienden los valores de la vida de nuestro planeta y donde se ofrece información que puede interesar a aquellos amantes de la fotografía de naturaleza más auténtica y salvaje. Espero que sea de vuestro agrado.

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domingo, 15 de agosto de 2010

LA CARNE DE CAZA ES TÓXICA

(Noticia del 27/05/2010 de www.agroinformacion.com)

Comer la carne de animales cazados con munición de plomo puede ser más peligroso para la salud de lo que se pensaba hasta ahora, sobre todo para niños y personas que consumen grandes cantidades. Así lo refleja un estudio realizado por investigadores británicos y españoles que ha publicado la revista PLos ONE.

SINC- Un equipo de científicos de la Fundación para las Aves Acuáticas y los Humedales (WWT, Wildfowl & Wetlands Trust), junto a investigadores de otras instituciones británicas y del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) de España, ha comprobado que los niveles de plomo de algunos animales de caza ya cocinados superan los límites máximos que marca la Unión Europea, debido a que quedan restos de la munición.

“Dependiendo de la especie y el tipo de receta utilizado, entre el 20 y el 87.5% de las muestras analizadas superaban el nivel máximo de plomo establecido por la UE en la carne de animales de abasto de 100 partes por billón (0,1 mg/kg sobre peso fresco de carne)”, señala a SINC Rafael Mateo, coautor del trabajo e investigador en el IREC (un centro mixto de la Universidad de Castilla-La Mancha, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el CSIC).

Para realizar el estudio, publicado recientemente en la revista de acceso libre PLoS ONE, los investigadores analizaron la carne de seis especies de aves de caza (perdiz roja, faisán, paloma torcaz, lagópodo, becada y ánade real) abatidas por cazadores en el Reino Unido. “En España y otros países se caza de la misma forma y se usa la misma munición, por lo que la problemática de este tipo de contaminación en la carne es la misma”, puntualiza Mateo.

Perdigones cocinados
Las piezas se radiografiaron para detectar la presencia de perdigones y los diminutos fragmentos de plomo. Después se cocinaron y se retiraron los perdigones de la carne, tal y como se hace habitualmente al comerla. Finalmente se midió la concentración del metal en este alimento mediante espectroscopía de absorción atómica

“Aunque los niveles que marca la UE son para una carne de consumo más frecuente que la de caza, en especies como la becada, el 5,4% de las aves cocinadas presentaban más de 10 mg/kg, lo que supondría superar con una sola comida de 200 g de esta carne la ingesta de plomo tolerable de toda una semana para una persona de 80 kg de peso”, destaca el investigador.
El estudio concluye que el riesgo potencial para la salud de la ingesta de carne de caza abatida con plomo puede ser mayor que el considerado hasta ahora, y en especial para grupos vulnerables como niños y personas que consumen grandes cantidades de esta carne.

MI  OPINION:

Una razón mas para evitar el consumo de carne de caza.

En dicho estudio, sin embargo, no se habla de la contaminación que produce la actividad cinegética en los campos donde se practica, donde los perdigones de plomo quedan a la intemperie “ad aeternum”.

Ciertamente, no comprendo eso de matar por placer. En definitiva, eso es la caza. Y menos comprendo que no se den permisos para fotografiar animales pero sí para matarlos. Desde luego, no tiene lógica ninguna.

Especialmente incomprensible es el caso de la focha cornuda, que se encuentra en extinción porque los cazadores la confunden fácilmente con la focha común, que no tiene prohibición alguna. Las consecuencias de esta falta de criterio son de una evidencia de Perogrullo: la focha cornuda sigue en peligro grave de extinción a pesar de los esfuerzos de colectivos conservacionistas por conservar la especie.

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